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10 errores que un lider debe evitar a todo costo

10 errores que un lider debe evitar

Siendo un líder, muchos riesgos se pueden presentar en su camino.

Ya sea siendo el CEO de una corporación multinacional o el gerente de un local comercial, el estar en una posición de autoridad trae consigo una gran variedad de retos.  Muchos de estos van más allá de los números, son retos que requieren carácter y una fuerte disciplina para poder afrontarlos efectivamente.

De manera similar a como un artista marcial entrena para condicionar sus reflejos y reacciones de acuerdo a su disciplina, convertirse en un líder efectivo requiere un acondicionamiento mental de acuerdo a lecciones que han sido probadas una y otra vez. Estas lecciones involucran caminos que debemos evitar, caminos que si no tenemos cuidado pueden afectar seriamente la cultura y consecuentemente la salud general de una organización. A continuación compartimos 10 errores que un líder deber evitar a todo costo:

  1. Falta de Comunicación efectiva

    La comunicación es una calle de dos vías. Un buen líder entiende la importancia de mantener canales bilaterales de comunicación abiertos. Sus delegados  son quienes están directamente involucrados con el día a día de la organización, su percepción de los retos operativos de la empresa son invaluables para la gerencia.

    Así mismo, al tener una comunicación abierta hacia sus delegados, un líder puede compartir su visión y objetivos claramente, definir puntos clave y asegurarse de que todos los delegados estén alineados con los objetivos de la organización, previniendo así errores debido a falta de información.

  2. No conocer su lugar

    Todos queremos ser agradados, es parte de nuestra naturaleza. Pero un líder debe entender que no se trata de ser el jefe «chévere». Un buen líder mantiene un diálogo abierto y cordial con sus empleados pero mantiene barreras claras que no deben ser cruzadas, proyecta confianza y autoridad sin ser autoritario y es respetado pero no temido. Sin una figura clara a la cabeza, el caos empieza a tomar control.

    Un líder inspira confianza en sus empleados de que todo está bajo control. Sin una autoridad definida es casi imposible lograr esto.

  3. Enfocarse en el corto plazo

    Con todas las responsabilidades y retos que surgen en el día a día, es muy fácil perder el enfoque en lo que realmente importa: la visión global. Una visión reducida al corto plazo, deja a la empresa a la deriva. Lentamente flotaríamos hacia donde el mercado nos lleva y si no tenemos cuidado nos podemos hundir en el proceso.

    Una visión a largo plazo es crucial para poder prepararnos de la mejor manera para afrontar cambios en el mercado y aprovechar las oportunidades que estos cambios nos presenten.

  4. No definir objetivos

    Sin tener una dirección clara, ¿ Cómo podemos saber cuando hemos llegado a nuestro destino? El crecimiento de una organización no sucede automáticamente, y en el mercado empresarial en el que operamos muchas veces no es una tarea fácil. Sin objetivos claros, una organización se va a encontrar yendo en círculos, sin saber en primer lugar que está tratando de lograr.

    Cómo Peter Drucker una vez dijo, los objetivos deben cumplir con 5 características principales para ser efectivos: Especificos, Medibles, Alcanzables, Relevantes y con Límite de Tiempo. Con esto en mente, podemos definir objetivos efectivos que guíen nuestro desarrollo.

  5. Delegación inefectiva

    Un líder que no logra delegar efectivamente a sus subordinados se puede encontrar con su tiempo completamente ocupado y sin poder hacer ningún progreso real. Delegar va más allá de encargar a un empleado realizar una tarea. Involucra dar autoridad a los delegados para actuar como una extensión del gerente,  y establecer sistemas para la evaluación una vez que la tarea ha sido completada.

    Probablemente el reto más grande que los líderes afrontan al momento de delegar es el de confiar en la habilidad de sus subordinados para completar la tarea satisfactoriamente. Para esto podemos inicialmente delegar tareas que tengan un menor impacto e ir incrementando el nivel de responsabilidad gradualmente, evaluando cada tarea realizada y comunicando efectivamente con los delegados.

  6. Microgestión

    La microgestión es el hábito de intervenir en cada detalle de las funciones de los empleados. Es uno de los comportamientos más tóxicos y desmotivadores que un líder puede tener. Al tratar de controlar los aspectos minúsculos, estamos implicando que la persona encargada no posee la competencia para completar la tarea. Esto eventualmente crea resentimiento y falta de confianza propia de parte de los empleados.

    Si desea crear una cultura corporativa saludable, tome un paso atrás y empodere a sus delegados para tomar control y desarrollar sus habilidades de manera autónoma. Siempre va a haber lugar para retroalimentación constructiva, pero la microgestión no tiene cabida en ninguna empresa.

  7. No liderar con ejemplo

    Cómo dice el dicho en inglés: «You talk the talk and walk the walk». Un buen líder debe representar integralmente los valores y objetivos de la organización, y actuar de acuerdo a ellos.

    Sin liderazgo por ejemplo, la percepción de la integridad de la gerencia se ve afectada, lo cual afecta la confianza por parte de los delegados y puede tener efectos desmotivadores en ellos.

  8. Barrer los problemas bajo la alfombra

    Este es un escenario que todos conocemos. Hemos tomado una mala decisión o surge una situación inesperada. La primera reacción es la de tratar de esconder los problemas o aplicar un «parche». A primera vista parecería que no hay mayor repercusión, pero cómo todos sabemos, los problemas se acumulan y tarde o temprano regresan  a uno.

    Un buen líder debe tomar las medidas necesarias para resolver los problemas a raíz de manera inmediata, previniendo que éste se convierta en un problema aún mayor. Si no cuenta con el tiempo o recursos necesarios, un parche temporal es aceptable, siempre y cuando regrese luego y solucione el problema definitivamente. De esta manera se mantiene una fundación sólida sobre la cual podemos seguir desarrollando.

  9. No brindar oportunidades para desarrollo

    Una buena empresa saludable brinda oportunidades de desarrollo a sus empleados. El saber que el trabajo fuerte puede representar movilización y desarrollo dentro de la empresa es una gran motivación para la fuerza de trabajo.

    Un buen líder es el que crea oportunidades para que los empleados se desarrollen profesionalmente, incrementando su valor para la empresa.

  10. Falta de transparencia

    Muchos departamentos de relaciones públicas le enseñan a los ejecutivos a crear respuestas cuidadosamente diseñadas para esconder los hechos. Presente los hechos, sea honesto y directo y comunique la historia completa, dejando que las piezas caigan en su lugar. Esto no significa divulgar estrategias clave de la empresa, mantener su transparencia e integridad le servirá en el largo plazo.

    Mucho tiempo se desperdicia tratando de crear historias para «calmar la tormenta», cuando en realidad debemos enfocarnos en hacer nuestro trabajo y asegurarnos de que se haga bien.

Un gran líder es más que un jefe, es un ejemplo a seguir. Esperamos que estas 10 pautas le hayan servido y que las logre aplicar en la gestión de su negocio.

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